Un vendedor ambulante anciano se sorprende al recibir el pago por su mercancía

Desafortunadamente, El racismo sigue siendo un flagelo diario que se propaga sin descanso por todo el mundo.. En Estados Unidos, este flagelo afecta no solo a los afroamericanos, como vimos hace unos meses con el asesinato de George Floyd a manos de la policía, sino a todas las personas de origen latino.

Sin embargo, durante unos días una hermosa historia de solidaridad y humanidad en tiempos de racismo se volvió viral pero más aún, en medio de una terrible pandemia que ha golpeado duramente a la economía mundial.

Ob Baldwin es un joven de Riverside, California, que hizo un gesto noble con un vendedor ambulante mexicano que, como mucha gente ya pesar de la pandemia, tiene que ir en busca de un poco de dinero para mantener a su familia.

Este viejo comerciante camina pacientemente por las calles del barrio para ofrecer sus productos. Vende de todo, desde chicharrón en bolsa y raspado (helado), hasta los recordados elotes (mazorca de maíz). Y fue precisamente este último el que llamó la atención de este joven, sabiendo que este hombre trajo estas maravillas, decidió adquirirlas todas.

A través de sus redes sociales, Ob compartió el momento de su encuentro con el tendero de origen mexicano, quien no pudo evitar preguntar por su mercancía, de la que quedó cautivado.

El joven no dudó dos veces en comprarle toda la carga de maíz que traía con él por un costo de $ 120 más una buena propina, porque terminó pagando con doscientos billetes.

En el principio, el azteca pensó que todo era una bromaSin embargo, Baldwin fue muy enfático en su propuesta, explicando su admiración por lo que hace, porque a pesar de la pandemia, se expone a diario para ganar unos dólares.

Nuestro corazón se mueve

“Vale la pena reconocer el esfuerzo diario que hacen miles de personas para llevar alimentos a sus familias. Por eso tuve la idea de ayudar ”, dijo Baldwin.

Como si eso fuera poco, y a la vista OB no podía comer tanto maíz solo, comenzó a donarlos a todos los transeúntes para que no se pierda este dulce manjar típico de la cocina mexicana.

“Cuando vi acercarse a una persona con su bicicleta, se me ocurrió que sería una gran idea regalarle una y así sucesivamente con las demás”, agregó el noble.

Sin duda, en ocasiones, un simple gesto como este nos hace recuperar la fe perdida en la humanidad, es muy bueno ver este tipo de acciones a favor del vecino más vulnerable, es bueno saber que hay gente como este joven, dispuesta a ayudar a todo el que se merece.

Al final, estamos seguros que Ob estuvo bien servido, pasando su cuarentena muy sabroso, entrando con todas las planchas por elote y chicharrones crujientes.

Comparte esta historia con tus amigos y sé un agente multiplicador de buenas acciones para tus compañeros.

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