Lactonese es una mayonesa elaborada sin huevo, una alternativa ideal para elaborar la salsa casera más popular del mundo. Con solo mezclar ingredientes comunes como leche, aceite, un poco de limón y sal, tendremos lista una deliciosa mayonesa casera con la que nadie notará la diferencia.

La lactonesa es una salsa perfecta para cualquier persona que tenga alergia o intolerancia al huevo, pero también es perfecta para hacer mayonesa casera en verano, evitando así el riesgo de utilizar huevos crudos. De esta forma, evitamos riesgos innecesarios e infecciones por salmonela.

Las proporciones adecuadas para lograr un buen lactonés son dos partes de aceite, por cada parte de leche, si sigues esta sencilla regla tendrás una mayonesa perfecta, ligera, cremosa y muy suave sin huevo, que podrás usar para acompañar tu favorito platos.

Algunas variaciones que se pueden incluir en esta receta son: aceite, que puede sustituir al aceite de oliva, leche, que puede ser de vaca o vegetal, limón que puede sustituir cualquier vinagre blanco. Y por último, si desea agregar un poco de color para que se parezca más a la mayonesa tradicional, puede agregar un poco de colorante para alimentos.

Al igual que ocurre con la mayonesa casera tradicional, podemos utilizar esta lactona como base para otras salsas como la salsa tártara o la salsa rosa casera. Para ambos ejemplos el método de preparación sería exactamente el mismo, una vez tengamos lista la mayonesa sin huevo podemos proceder y agregar el resto de ingredientes.

Ingredientes

  • 200ml de aceite de girasol
  • 100ml de leche
  • unas gotas de limón
  • Sal a gusto

Cómo hacer lactonesa o mayonesa de leche

  1. Para hacer la lactonesa, poner la leche, el aceite, la sal y unas gotas de limón en el vaso de la batidora.
  2. Luego colocamos la licuadora pegada al fondo del vaso y sin quitarla comenzamos a batir hasta que la salsa emulsionó.
  3. En cuanto la mayonesa empiece a emulsionarse, podemos levantar el brazo batidor y seguir batiendo hasta obtener una salsa bien emulsionada.
  4. Finalmente probamos para ver si está en el punto de sal y acidez que nos gusta. Si es necesario, corregimos y batimos un poco más.

Aunque una vez lista se puede servir, es preferible guardar la salsa en el frigorífico al menos unas horas antes de servir, ya que gana más textura.