Enfermera hospitalizada con coronavirus “no me dejes morir”

Una enfermera británica, que estaba luchando en la primera línea de la batalla contra el coronavirus, reveló que le pidió a sus colegas de salud que no la dejaran morir cuando lo atrapó.

Según el Daily Mirror, Kelly Ward, de 35 años, notó por primera vez que algo andaba mal con su cuerpo cuando tosió durante su turno en el Bradford Royal Hospital el 19 de abril.

Luego, cuando regresó a casa, comenzó a sentirse “débil” y con un poco de fiebre.

Facebook / Kelly Ward

La enfermera se fue a la cama directamente cuando llegó a casa, lista para descansar. Sin embargo, su condición continuó deteriorándose. Con la ayuda de su prometido, Ryan, Kelly, logró organizar todo para tomar el examen en casa.

A medida que sus síntomas empeoraban con cada hora que pasaba. Cuando se dio cuenta de que tenía problemas para respirar, la persona responsable de la asistencia telefónica en el hospital le aconsejó que llamara a una ambulancia.

Facebook / Kelly Ward

Los médicos lucharon por controlar su respiración, con la ayuda de oxígeno, solo 24 horas después del final de su turno en el mismo hospital donde fue ingresada.

Solo dos días después de enfermarse y firmar una autorización para un tratamiento experimental para COVID-19, Kelly entró en pánico.

“El equipo médico que me estaba monitoreando estaba muy preocupado y querían ponerme en una máquina de CPAP para ayudarme a respirar y querían hacerlo AHORA”, explica la enfermera.

“Y fue entonces cuando comencé a ponerme nervioso e incluso enojado.

No había visto a mis hijos, ni a Ryan, ni a mi familia, mis amigos, ¿qué pasaría si empeorara y el tratamiento no funcionara?

La madre en cuestión recibió una máscara, pero el traje la hizo entrar aún más en pánico y se vio obligada a pedirle a las enfermeras que se la quitaran.

En medio de este terrible escenario, Kelly le suplicó a un colega en el hospital: “No me dejes morir”.

Facebook / Kelly Ward

Sin embargo, mostrando una resistencia extraordinaria, en 24 horas el cuerpo de esta enfermera de 35 años comenzó a defenderse. Al día siguiente, logró comer algo por primera vez en tres días, y sus síntomas parecieron haber disminuido.

Aún así, describió su batalla con el coronavirus como una sensación de confusión a medida que su cuerpo se debilitaba cada vez más.

¡Qué terrorífico! Kelly, nos alegra que hayas logrado salir del acantilado. Le enviamos todo nuestro amor y fortaleza con la esperanza de que su recuperación continúe.

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