El drama de la joven estudiante que sube a una fábrica todos los días para poder enviarle su tarea.

El cierre de los centros educativos y el reemplazo de las clases presenciales con capacitación en línea no tienen otra alternativa posible. Es la situación de la crisis mundial de salud en la que nos encontramos; no hay otra manera pero cerrar centros educativos y reemplazar clases presenciales a través del entrenamiento a distancia.

Uno de los efectos negativos de cerrar las escuelas es que parte del aprendizaje puede no recuperarse. Sin embargo, hay quienes se resisten a sucumbir bajo las fauces de esta terrible realidad Esto amenaza la correcta educación y formación intelectual de los más vulnerables.

En Argentina, un valiente adolescente determinado por su nombre. Joaquina Él sube a un molino de viento para recoger la señal de Internet y enviar su tarea a tiempo.

Tiene solo 11 años, pero sus padres garantizan que es muy metódica y responsable con su trabajo escolar, un orgullo de heroína para sus compañeros de clase y su comunidad, porque, como miles de personas que no tienen Internet, hace lo imposible ganar la batalla contra la ignorancia y seguir estudiando.

Y es que, dado que las clases en el aula fueron suspendidas por la pandemia de COVID-19 en el mundo, la joven necesita conectarse a la red para recibir sus clases virtuales. Sin embargo, cuando residen en un establecimiento rural, les resulta difícil capturar la señal de la Web.

Su escuela está ubicada en el Barrio VII del distrito de Chascomús, Buenos Aires, Argentina, y Joaquina es la única estudiante en su clase que no tiene conexión directa a la autopista de la información.

Así, siempre acompañado de su padre Marcelo, el menor no tiene más remedio que ir a una planta ubicada a tres cuadras de su casa, que él va al extremo para recoger la señal y enviar su tarea a los maestros sin falta.

“Subo tres o cuatro veces al día durante unos 15 minutos. Envío y recibo audios y hago mi tarea ”, dijo Joaquina.

Por su parte, Analia, la madre, agregó que su día comienza muy temprano; entre las 6 y las 8 am es cuando comienzan los primeros contactos con la escuela. Llena de satisfacción y alegría por el deseo de aprender de su pequeña, Compartió varias de sus fotos a través de las redes sociales.

“Cuando veo tus esfuerzos y tu deseo de destacar, Siento que mi pecho se hincha de orgullo“Dijo su amada esposa” Joaqui “.

El secreto del aprendizaje es el deseo de aprender. Todos lo tienen a su manera. Es el mejor regalo que nos puede dejar: sembrar en nosotros el deseo de mejorarnos.

Más que conocimiento se trata de promover en nuestros hijos la pasión por saber, comprende, transforma, lo que te guiará toda tu vida en la aventura de descubrir e innovar.

Joaquina y su padre

Lo cierto es que, a partir de ahora, las plataformas digitales tendrán que enfrentar un uso intensivo en un corto período de tiempo y diversificarse aún más, una situación que no todos podrán soportar con garantías.

La velocidad y la profundidad de los cambios se han acelerado hasta tal punto que requieren que vivamos en un aprendizaje continuo, y aún más, en una creación continua. Comparte esta historia de mejora.

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